Algunas de las aplicaciones más estrambóticas y
los investigadores más rocambolesco se encuentran encuadrados en este campo.
Desde la conquista de otros
planetas a la construcción de super humanos, pasando por la producción
de combustibles o eliminar el uranio, la biotecnología siempre tiene una
respuesta para todo. No es que sea la panacea, pero "dadme un punto y
moveré el mundo", decía cierto sabio tiempo atrás. Y la biotecnología
conoce montones de puntos.
Conquistar un planeta

Viajar al planeta rojo es un tema muy
complicado. Marte es hostil. Muy hostil. Y eso que es el vecino más amable que
tenemos. La misión que nos llevará a colonizarlo, si es que ocurre, ha de ver
antes un proceso de adecuación, conocido normalmente como
"terraformación". La
terraformación consiste en ajustar las condiciones físico-químicas y
geoquímicas a nuestras necesidades. ¿Y quién mejor que las
bacterias para hacerlo? Es más, ¿y qué mejor que la biotecnología para
diseñarlas? Actualmente existen varios
proyectos que están definiendo como "construir" un organismo
sintético, modificado genéticamente a partir de uno natural, capaz de producir
cierta sustancia, como sería el oxígeno, a partir de otras más abundantes del
entorno. O para ayudar a otro organismo a aprovechar mejor los recursos
existentes y escasos. Con esto, por
ejemplo, podemos ayudar a las plantas a fijar nitrógeno más fácilmente, facilitando la fertilización. O a
obtener agua donde prácticamente no la hay. O capturar aún mejor el dióxido de
carbono. O mil millones de cosas más. La cuestión es usar un organismo diseñado
genéticamente para que ayude a modificar las condiciones del lugar o soporte a
otros organismos en tal tarea. Y la genialidad del asunto es que El truco
está en diseñar un organismo modificado genéticamente para terraformardespués,
como buenos organismos diseñados para tal fin, se autodestruya para no
estropear el balance ecológico.
Comer uranio y limpiar el mundo
Pero, además de
conquistar un nuevo planeta, ¿y si nos dedicásemos a actuar sobre el que ya
habitamos? Por supuesto, las mismas bases de la biotecnología y la biología
sintética de la que hablábamos antes podrían usarse para solucionar algunos de
los problemas más incipientes que tenemos en este planeta. Las basuras y los
residuos son una amenaza constante, de eso no hay duda. Aunque la energía
nuclear, actualmente, es una de
las más limpias que existen, a pesar de la desinformada opinión general,
sí es cierto que genera un residuo persistente y peligrosísimo. La basura
radioactiva tiene una vida media terriblemente alta y es prácticamente
imposible de tratar. Además es especialmente peligrosa cuando se escapa en el
agua, pudiendo contaminar océanos y ríos, incluso aguas potables. Hasta que la
biotecnología se pone de por medio. Petrolíferos sigue siendo una línea de
investigación lenta y difícil, pero ahí está, en busca de un remedio para este
tipo de contaminación.
Producir energía
Yo, particularmente, siempre he abogado por la
economía del hidrógeno. Tal vez ingenuamente. A medida que pasa el tiempo,
veo más probable que sea la
biotecnología la que nos saque las castañas de esta necesidad energética que
no sabemos muy bien cómo vamos a solucionar. En primer lugar, las necesidades
de combustibles van en incremento mientras que las reservas que conocemos se
acaban cada día más rápidamente. ¿Qué pasaría si en vez de usar un organismo de
diseño para comer hidrocarburos lo construyésemos para que los sintetizase?
Precisamente esa es una de las bases de la biotecnología aplicada a la energía.
En concreto, podemos diseñar un microorganismo para que sintetice bioetanol,
uno de los combustibles con más potencial futuro si no cambiamos nuestra manera
de ver las cosas. Y lo haríamos a partir de bacterias u hongos, como pueden ser
las levaduras. O de algas, uno de los proyectos más desarrollados actualmente.
OPINIÒN:
La
biotecnología, además, emplea grandes esfuerzos en mejorar los procesos y biorreactores para incrementar tanto
la producción como la limpieza de los nuevos biocombustibles, sin que esto
suponga una nueva amenaza para el medioambiente. Pero vayamos más allá de los
biocombustibles. El futuro, probablemente esté en las biobaterìas.
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